Práctica 2 – Elementos morfológicos de la imagen
En esta práctica analizaremos los diferentes elementos morfológicos que se encuentran en las siguientes imágenes.

En el centro de esta primera imagen se aprecia el elemento punto al final de las escaleras, que al ser estático indica un fin, que a su vez, llama la atención desde el primer momento que lo vemos. Focaliza toda la estructura en él. También nos encontramos con la línea (las barandillas y las escaleras), que al ser curvas definen movimiento (hacia el elemento punto).

En este paisaje se observa el elemento punto en la Luna, que es lo más destacado. La línea también está presente en el prado, lo que aporta dinamismo. En el suelo también apreciamos la textura del mismo, que nos da una sensación acogedora y mullida. El color es mayoritariamente violeta, que es templado y nos incita a reflexionar.

En este ejemplo, la forma es lo más importante. Constituye la figura y la línea la delimita, a partir de esto surge la silueta. Podemos diferenciar perfectamente la figura (el señor) del fondo (el túnel). Respecto a los colores, el negro significa misterio y seriedad, mientras que el blanco nos da la sensación de paz y calma, donde se supone que va el protagonista de la foto.

En esta imagen, el elemento punto también es muy claro. En cuanto la vemos por primera vez, lo primero que fija nuestra atención es el círculo de arena del centro, que aún se acentúa más con las líneas que concluyen en él. Al ser rectas transmiten una sensación de movimiento uniforme que acaban finalizando en el centro. Menos la de la derecha, que es curva y parece un derrape. En cuanto al color, el verde influye en la serenidad y tranquilidad, mientras que el amarillo es vitalidad y alegría. También ayuda la disposición de éstos, que están organizados, lo que también ayuda a transmitir un ambiente calmado.

En esta pared el elemento morfológico clave es la textura. Nada más ver ésta imagen, sabemos y casi sentimos a la perfección que su tacto es rugoso y para nada uniforme. Prácticamente si pasáramos la mano por encima, nos rascaríamos.

Al igual que en esta otra, llegamos a sentir que es muy suave y acogedora, por lo tanto muy agradable al tacto. Hace que desde la visión podamos tener una experiencia sensorial.

En este prado, lo más destacado es el tono. A partir de diferentes tonalidades de violeta, somos capaces de distinguir el fondo (el cielo y el prado) de lo que está en el primer plano (las flores). A parte de que transmite paz, calma y serenidad.

Aquí como en la imagen anterior, los distintos tonos de verde nos ayudan a desvelar que el arbusto se sitúa en la mitad del campo, y a diferenciar el primer plano del segundo, tan sólo con un ligero cambio.

Los colores de estas rosas son claves para definir la forma que se quiere mostrar: un corazón. Claramente, el fondo son las rojas y el interior, las rosas. Estos colores no son casualidad, el rojo (aunque dependiendo del contexto puede variar mucho) incita a la pasión, el amor y la pureza. Mientras que el rosa transmite feminidad y dulzura.

Como comentaba antes, el rojo, dependiendo del contexto, puede variar mucho su significado. Esta publicidad del videojuego de terror Resident Evil, lo demuestra a la perfección: el rojo nos transmite muerte, sangre, destrucción, peligro, violencia… el negro que hace la silueta de los árboles conforma la figura del mal.