Piet Mondrian – La forma
Como ya hemos comentado en las anteriores prácticas, Mondrian pasa por diferentes etapas a lo largo de su vida artística. Esto, se ve reflejado claramente en la evolución de sus obras, en las que pasa de representaciones más realistas a más abstractas y por lo tanto, más simplificadas. La forma juega un papel muy importante en este aspecto.
En esta obra de 1908, vemos un árbol con una forma bien detallada. Se ven las ramas y las hojas que están presentes en la mayor parte del cuadro donde también utiliza los colores para una mejor comprensión de la imagen (a nadie se le escapa lo que se ve aquí). Incluso representa un poco de hierba en el suelo, utiliza marrón pero también verde en las hojas y por supuesto el cielo azul.

Más tarde, apuesta por una reducción muy pronunciada de los atributos de los elementos representados, por ello, en la forma de estos. Vemos que lo que eran detalladas ramas y hojas, pasan a ser líneas curvas simplificadas que siguen formando la silueta de un árbol, pero mucho más sencillo. Esto también se ve reflejado en los colores utilizados, que son muy pocos y en menos cantidad.


En la etapa neoplasticista, utiliza la geometría para reducir los elementos a forma y color. Realiza formas cuadradas y rectangulares delimitadas por líneas horizontales y verticales de color negro. Reduce la forma a la oposición de estas líneas formando ángulos rectos, y el color, a los tres colores primarios junto a blanco, negro y gris.

AZUL Y NEGRO (1921)
Finalmente, se decanta por representar realidades reduciendo aún más los colores empleados (a sólo los primarios). En esta obra, una de sus últimas, Mondrian (mediante las distintas combinaciones de colores y líneas) intenta representar a partir de la forma una ciudad.
